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MEDALLA RUEDA SOLAR EN PLATA
MIDE DE FRENTE 4 X 3 CM. CIURCUNFERENCIA MEDALLA 3 CM..
PESO APROX 13 GR
EL SIMBOLISMO DE LA RUEDA SOLAR… SÍMBOLO NUESTRO DESDE TIEMPOS MUY REMOTOS…
La rueda solar es una evolución mayor del símbolo solar primitivo que es el circulo. Los dos ejes orientados hacia los cuatro puntos cardinales forman así la base de todos los signos de orientación. Es el mismo que forma una brújula marcando el Norte en su parte superior. Pero bien antes de la invención de la brújula, este símbolo solar estaba presente en todas las culturas europeas sobre todo desde la edad de bronce.
Esta lejana época nos a legado entre otras cosas las numerosas rocas gravadas en Escandinavia recubiertas de estas ruedas solares. Encontramos también gran numero de ellas en la tradición Celta aunque otras culturas paganas alrededor del mundo han hecho uso de este símbolo. Pero antes de adentrarnos en los misterios de la rueda solar, veamos antes algunos aspectos ligados a la noción misma de la orientación. La orientación implica tres elementos de base : la ubicación del sujeto está marcada por el punto central, la orientación en el espacio marcada según los puntos cardinales terrestres Este y Oeste que designan el amanecer y el ocaso del sol, la orientación marcada según los puntos cardinales del eje Norte y Sur. La rueda solar vehicula una verdadera síntesis de la orientación en todos los sentidos.
No solo nos orienta en el espacio, pero también en el tiempo del transcurso del año solar ya que esta rueda sagrada es un símbolo del movimiento vital. Sin movimiento no hay vida, es el movimiento cíclico que marca nuestras festividades paganas más importantes como los solsticios de invierno y de verano, los equinoccios de otoño y primavera. Estas fiestas no fueron meramente agrícolas, tuvieron un carácter altamente religioso para nuestros ancestros politeístas.
El solsticio de invierno deformado por el cristianismo, se transformó en la fiesta de Navidad, esta fecha marca el momento del año en el cual la Naturaleza recupera su aliento abriendo así las puertas del nuevo año tras un periodo de 12 noches sagradas. Los días se hacen más largos, permitiendo así la llegada de días mejores y el retorno del sol. Los Romanos celebraban el culto al Dios solar Mitra entre otros, este renacía cada año el 25 de diciembre como hijo del sol, se designó esta fecha como la de Sol Invictus, o sol invicto. Poco antes los romanos habían celebrado las Saturnales, momento cuando era costumbre de hacerse regalos. Este periodo se acababa con la fiesta y el culto al Dios Janus el Dios bicéfalo que lleva una llave en las manos. Este Dios dio su nombre al mes de Enero (de Ianuarius a Janeiro y Janero derivando a Enero) siendo este el que abre y cierra las puertas del nuevo año solar. Esta época del año estaba tan arraigada en todas las culturas paganas de Europa que el cristianismo solo pudo acabar con ella integrándola en su calendario a finales del siglo IV, colocando en la misma fecha el nacimiento del cristo para sustituir y borrar el recuerdo del Sol Invictus.
El equinoccio de primavera, marca el retorno de los días hermosos y cálidos, es el periodo del año dedicado a la fertilidad y el amor. La vegetación vuelve a crecer de nuevo y los demonios del invierno son expulsados, la promesa de campos fértiles llena de esperanza los corazones de las personas, las flores inundan con miles de colores los prados, las parejas se forman y se unen gracias al encanto mágico de la primavera. Todo crece. Es la celebración del renacer de la vida tras la pausa invernal. Los Germanos rendían culto a Ostara también llamada Eostre, Diosa que dio su nombre a la fiesta de Pascua (Eostre, quien se halla detrás del nombre de la pascua en inglés: Easter). En aquel periodo en el cual los días y las noches son de misma duración, era evidentemente la ocasión de celebrar la unión del Padre-Cielo y de la Madre-Tierra, unión que, nueve meses más tarde, durante el solsticio de invierno, dará a luz al Sol Invictus, el hijo del sol.
El solsticio de verano es el momento en el cual el sol se encuentra en su apogeo, marcando para nuestros ancestros un instante mágico durante el cual las fuerzas solares están al máximo de sus capacidades. La naturaleza resplandece con fuerza y con inigualable claridad. El verano trae consigo, calor, alegría y abundancia, elementos que aun hoy hechizan a los veraneantes en busca de felicidad estival. Pero el solsticio es un momento paradójico del año, ya que en el mismo instante en el que el sol se encuentra en su punto culminante, momento de la victoria de las fuerzas solares sobre las del oscuro invierno, el sol anuncia ya el destino inevitable de su carrera cíclica y del declive que le espera. Los días, poco a poco empezaran a ser más cortos, la luz diurna tomara el camino del Crepúsculo de los Dioses.
La cuarta fiesta es la del equinoccio de otoño, la cual es también algo paradójica. Marca por un lado la abundancia ya que es el momento de agradecer a los Dioses por las buenas cosechas, pero por otro lado esta fiesta marca el declive del sol en su carrera cíclica. La abundancia en esta fiesta se encuentra en la Erntedankfest alemana donde se agradece a los Dioses por las buenas cosechas. En este caso el velo cristiano es muy fino y es necesario de poco para encontrar el origen real de la celebración.










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