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MEDALLA PLATA SAN LA MUERTE
MIDE DE FRENTE 4 CM.
PESO APROX 10 GR
DE UN LADO ES LA IMAGEN DE LA SANTA MUERTE. Y DEL OTRO EL TETRAGRAMMATON
La Santa Muerte es una creencia popular, con mayor influencia en México, en torno a la cual se ha generado un culto, una fuerte devoción que no cesa en su crecimiento. Según la Wikipedia, el nacimiento, por decirlo de alguna manera, se ubica en el año 1460 en Catemaco, Veracruz, México (esto se explicará más adelante). El festejo en torno a su figura es el 2 de noviembre de cada año, pero también aparece el 15 de agosto como “El día de la Santa Muerte“, fecha adjudicada por los fieles. Quienes se refieren a la Santa Muerte, también lo hacen con otros términos, entre ellos: santísima muerte, niña blanca, la flaquita y otros términos que hacen a la propia cultura mexicana, pero no exclusivamente. Esto es así ya que la creencia en la muerte no se da exclusivamente en México, sino que se extiende por muchos países a lo largo y ancho del globo terráqueo. Sobre todo en Estados Unidos, donde hay muchísimas personas inmigrantes que han propagado la devoción por la muerte.
Para comenzar a desarrollar la historia de la creencia, es necesario aclarar que no se pueden realizar afirmaciones tajantes y concluyentes respecto del origen, porque es muy probable que aún quien esté más seguro se equivoque. Cuando se trata de remontarse a una historia tan lejana, sólo queda reconstruir mediante la incorporación de datos que llegan según distintas corrientes. De ahí el origen sincrético, es decir, doctrinas muy distantes en sus ejes fundamentales que se unen de alguna manera para tratar de conciliar una verdad histórica. La historia tiene dos partes bien diferenciadas. La primera responde a la muerte en las culturas antiguas. Esto data de muchísimos años atrás y se extiende en un periodo bastante prolongado. La segunda etapa, tiene que ver con mediados del siglo XX y un acelerado crecimiento de la cultura de la Santísima Muerte, sobre todo en México y, con más arraigo en las zonas más carenciadas de la población.
Hay quienes ubican la presencia de la muerte en cuanto a creencia, en las culturas antiguas, hace más de tres mil años. Dichas culturas consideraban a la muerte como algo necesario, que le sucedía a todas las personas. Además, hacían hincapié en los ciclos de muerte y vida, tales como la puesta del sol por las noches y la salida del mismo durante el día, o bien las épocas en que había sequía y su culminación al volver la lluvia.
De aquella fuerte presencia y convicción por parte de los aztecas, nos trasladamos al siglo XX, en donde vuelve a renacer el culto con mucha más fuerza que en los años anteriores. El lugar para identificar el “renacimiento” es Hidalgo y el año es 1965. Si hablamos de cantidad de devotos en la actualidad, creo que no nos equivocamos si los comparamos a la par con la cantidad de devotos que tiene la Virgen de Guadalupe. La Virgen de Guadalupe y la Santa Muerte son las dos grandes creencias mexicanas.
Cabe mencionar la relación entre este culto y la iglesia Católica. Esta última se posiciona absolutamente en contra. Pero párrafo aparte se merecen sus seguidores. Ya que muchas veces, más allá de lo que dice la iglesia, los católicos actúan de una u otra manera según sus propios mandamientos. Por lo tanto, a más de un católico parece no importarle la santificación de un culto pagano. Muchos católicos son fervientes fieles de la Santa Muerte y cuentan con un altar en sus hogares para pedir, por ejemplo, por dinero, amor o protección.
La cultura mexicana, entonces, está pulida por el culto a la Santa Muerte. Algunos se acercan a ella con el objetivo de pedir favores cotidianos. Cuestiones que tienen que ver con la prosperidad de un negocio, o bien con el triunfo de algún amor perdido. Otros, van un poco más allá, y buscan objetivos negativos, como hacerle daño a una persona. Estos últimos, probablemente no hayan comprendido mucho acerca de la niña blanca. Lo que sí está muy presente, cualquiera sea el fin que se busque, son los rituales, altares, oraciones y ofrendas en torno a la santísima.
Otra fecha importante es el 20 de agosto, ya que allí se realiza un peregrinaje al cual acuden personas de todas partes de México. La protagonista es la figura de la muerte, la más antigua de todas, esa que tiene relación con el esqueleto de San Fernando de Claraval. Para explicar a la Santa Muerte, como dijimos al comienzo, es necesario acudir al sincretismo.
Entran en escena dos elementos claves: Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl. El primero, es el señor de Mictlan, la región de los muertos. La segunda es la señora. Quienes perdían su vida por razones ajenas al hombre, es decir, razones naturales, acudían a esta región. Claro que esto no era tan sencillo.
Para llegar ahí había que acudir a la Señora y el Señor de la muerte, pero primero se encontraban una serie de obstáculos que debían sortear. Por ejemplo, desiertos o montañas, vientos sumamente fuertes, ríos imposibles de cruzas en donde sólo se podía pasar con un perro que luego sería sacrificado. En fin, había que atravesar por piedras que se movían con el propósito de golpearte y, además, estaba Xochitonal, un famoso cocodrilo. Cuando quien había perdido la vida finalmente llegaba ante ambos señores, debían otorgarles ofrendas a estos últimos. Estas ofrendas están presentes en la actualidad, cuando vemos los sacrificios que se realizan por la Santa Muerte o los objetos que son recolectados con el objetivo de brindar amor y, sobre todo, respeto.
Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl no eran dioses fáciles de convencer. Estos señores de la oscuridad estaban allí para todos los muertos. Pero también, quienes sentían la necesidad de recurrir a algún tipo de poder maligno, también los intentaban invocar. El templo estaba ubicado en Tenochtitlan, una antigua ciudad de México. Allí en el centro de la ciudad radicaba Tlalxico, el “ombligo de la tierra”
Los cráneos
Hay más representaciones que hay que tener en cuenta si intentamos explicar la historia de la Santa Muerte. El Tzompantli es una de ellas. Se trata de hileras de cabezas, es decir, palos en los cuales se colocaban cráneos para formas filas. Una fuerte tradición en la México antigua. Los Tzompantlis podían encontrarse en los templos y eran muy fuertes y arraigados, en cuanto a creencias y culto, tanto por la gente de pueblo, como por aquellos que tenían una participación directa en el culto, como los sacerdotes.
Pero los Tzompantlis no eran las únicas representaciones de la muerte en los mexicas. También se podían encontrar una serie de recursos artísticos cargados de fe y convicción religiosa en esculturas, tanto de piedra y de barro, como en lo códices, antiguos libros.
Además, historiadores han encontrado esqueletos de seres humanos con adornos variados. Si bien no hay un acuerdo univoco respecto de qué significaba esto, sin duda que una relación seria con la muerte tienen y, sobre todo, con las ofrendas que los hombres le hacían a esta. Es decir, la muerte estaba por todos lados, más allá de la veracidad de esta información, ya que de la muerte no se salva nadie, en este caso también se encontraba presente en la vida cotidiana de las personas.
El culto a la muerte era muy fuerte en el México de aquellos años y también lo es en el México actual. Y cada vez está tomando cada vez más fuerza.
Elementos del origen sincrético
Aquí detallamos siete elementos claves en la cultura prehispánica, tanto de los Mayas, como de los Aztecas y otras civilizaciones, que mezclados con la iglesia católica se evidencian, para dar explicación a la creencia que hoy se tiene por la niña blanca.
Ah Puch: dios del inframundo (o Xibalbá) para los Mayas. Su cara era la de un jaguar, a veces también la de un búho, un animal muy relacionado con la Santa Muerte. Era un esqueleto al cual se lo llenaba de campanas.
Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl: como mencionamos anteriormente, estos eran los cuidadores del Mictlán, la zona de todos los muertos. Dos figuras muy fuertes para los Aztecas.
Día de muertos: luego está la celebración que se le hace a los difuntos. Algo muy mexicano que viene incluso de mucho antes de la llegada de los españoles a estas tierras. La celebración se da todos los años, empezando el 1ro de noviembre y hasta el 2 de noviembre. Su coindidencia en el catolicismo tiene que ver con el Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
La Unción de los enfermos: aquí se pide por aquellas personas que están muy graves de salud, que ya no tienen lugar en esta vida, que Dios los tome en paz. Morir de la mano de Dios, en plena amistad, es el deseo que aquí se tiene.
Apocalipsis: el apocalipsis y los Jinetes, se relacionan con la muerte ya que la biblia identifica a uno de estos como la muerte.
San Pascual o San Pascualito Rey: esta figura está completamente rechazada por el catolicismo hasta el día de hoy. A pesar de todo, la veneración continua. Se le hacen ofrendas y se le ponen ropas según las peticiones que se le quiera hacer.
La Muerte: algo que siempre estuvo presente en todas las culturas, prácticamente desde la existencia del hombre. La mitología tiene múltiples referencias a la muerte, el hombre ha buscado representarla de una y mil manera. Muy frecuentemente como un esqueleto cubierto por una túnica negra, algo muy similar a lo que vemos en la actualidad.













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