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DIJE DRAGON ROJO CIPRIANO EN PLATA
MIDE DE FRENTE 3 CM
PESO APROX 9 GR.
DRAGON ROJO: en el capitulo IV del libro se puede leer…
por virtud de este dragón todos te obedecerán ciegamente Y tus ordenes serán perfectamente interpretadas. Se lo utiliza para el éxito en el emprendimientos
CABRA INFERNAL : además del dragón rojo, la cabra infernal se menciona al principio del tratado. Dice el libro: «los espíritus diabólicos acostumbran a tomar toda clase de formas tanto de personas como de animales. Las mas usuales sin embargo son las de dragón y de cabra , aunque algunas veces se pueden presentar en forma de gato, gallina, etc.
No ha de temerse al hacer las invocaciones a ninguna de las formas en que los espíritus se presentan y siempre el operador debe estar preparado a la defensa tanto con instrumentos de arte, por si los espíritus quisieran hacerle daño material con los talismanes que pueden servirle para obligarlos a la obediencia. La cabra infernal se aparece dando balidos lastimosos como de alma en pena y el dragón lanzando aullidos fuertes y broncos.
El relato de la vida de San Cipriano más conocida (aunque ya hay citas en el s. IX es la recogida en las diversas obras publicadas con el título de Flos Sanctorum (entre ellas la del padre jesuita Pedro de Ribadeneyra editada en Madrid 1599-1601. Según estos relatos, San Cipriano nació en Antioquía, entre Siria y Arabia; sus padres, idólatras y poseedores de grandes riquezas, lo destinaron, por sus cualidades, al culto de los falsos dioses. Fue hombre de gran cultura, viajó mucho (por Grecia, Egipto, la India y Caldea y llegó a ser un profundo conocedor de las artes mágicas.
– A los treinta años se convierte al cristianismo, gracias a la predicación de Antipo, Obispo de Antioquía y por culpa de un episodio que le ocurrió: un joven llamado Aglaide se enamora de Justina y la pide en casamiento, que ella rechaza por estar consagrada a Jesucristo. Aglaide recurre a Cipriano para que Justina se rinda a sus deseos, lo que intenta con todas las artimañas posibles, sin resultado. Entonces Cipriano invoca a Lucifer para que le diga por qué son inútiles todos los sortilegios que hace a Justina, y Lucifer le responde que el Dios de los cristianos es el señor de todo lo creado, estando él también sujeto a su poder, de forma que no podía hacer nada contra quien hiciese el signo de la Cruz.
Entonces San Cipriano renegó de él y se convirtió al cristianismo, abandonando la práctica de la magia, no sin antes, según la tradición popular, recoger en un libro todos sus conocimientos mágicos. Posteriormente Cipriano y Justina llevaron una vida de oración y predicación del cristianismo, hasta que el juez Eutolmo los mandó al suplicio metiéndolos en tinas de pez ardiendo, de las que salieron ilesos. Ante semejante milagro, Atanasio, gran sacerdote pagano y discípulo anterior de Cipriano, creyendo que era un truco, se arrojó al tonel, y murió quemado en el acto. Cipriano y Justina fallecieron decapitados el 26 de Septiembre en los márgenes del río Gallo en la ciudad de Antioquia y sus reliquias fueron repartidas entre Roma (iglesia de San Juan de Letrán), Toulouse, y la catedral de León.
La fama de San Cipriano como mágico se extendió por toda la cristiandad y pasó posteriormente a la memoria popular, poniéndolo al mismo nivel que otros famosos magos de la Antigüedad, como Simón el Mago o Salomón, a los que también se les atribuye la autoría de numerosos libros mágicos.













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