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MEDALLA KABALAH EN PLATA
(25) HEI TAV NUM: DECIR LO QUE SE PIENSA
MIDE DE FRENTE 3,5 X 2,2 CM. MEDALLA CIRCUNFERENCIA 2,2 CM
PESO APROX 9 GR
Los 72 Nombres son secuencias de tres letras cada uno, que actúan como un índice para frecuencias espirituales específicas. Simplemente mirando las letras, cerrando los ojos y visualizándolas, puedes conectarte con estas frecuencias. Con el fin de utilizar una metáfora física para describir lo que ocurre cuando usamos los 72 Nombres, piensa en un diapasón, una herramienta que se utiliza para establecer un tono preciso. Cuando acercas un diapasón que vibra a otro que no vibra, el segundo diapasón empieza a vibrar debido al fenómeno llamado “transferencia simpática”. Los 72 Nombres funcionan como diapasones que te reparan a nivel del alma. Eso significa, en el sentido práctico, que no tienes por qué pasar por algunas de las pruebas físicas más duras en la vida, ya que puedes afinar tu cuerpo y tu alma con las frecuencias espirituales que tus ojos no perciben.
Cada una de las tres letras tiene una función particular. La primera es una carga positiva, la segunda es una carga negativa y la tercera es un cable a tierra. Juntas forman un circuito de energía que se transmite directamente a tu alma. Simplemente mirando las letras, así como cerrando tus ojos y visualizándolas, puedes conectarte con esas frecuencias. Los nombres son una herramienta para ayudar a la humanidad a tener control sobre el caos al controlar nuestra naturaleza física; el único obstáculo es nuestro ego. Sólo al superar nuestro ego desde sus propias fundaciones nos trae control sobre el mundo físico, y ese es el propósito de los instrumentos que son los 72 Nombres.
SHEM (25) – DECIR LO QUE SE PIENSA – NUN TAV HEI
Vocalización: NeTaH (Moshé Kordovero); Nu/Ta/He (A. Abbuláäfia).
Valor numérico: 455
Ángel portador del Nombre: Nithaiá´h. Valor numérico: 470
“Busqué al Señor, y Él me oyó, y me libró de todos mis temores”. (Tehil´lím/Salmos 34:5)
Significado: Jojmá de Jésed. El Amor de Jésed expresándose como Sabiduría. Es Jésed mirando a
Jojmá a través del sendero de la Váv, cuyo significado general es unión, cópula, conjunción. TavNun-Hé, Tanáh, una permutación de Nun-Tav-Hé, significa en arameo el que enseña. Los Tanaím
eran los maestros de la Mishná en tiempos talmúdicos. Para la tradición, este Nombre conecta con
la energía del Maestro espiritual, del Guía interno. El maestro es la personificación de la luz de
Sabiduría y de la luz de Misericordia, las dos cualidades que el nombre canaliza.
Se dice que en el Árbol de la Vida hay manifestados tres niveles de Luz. La primera es el Ór Én
Sóf, la Luz Infinita, la sustancia de todo lo que existe, previa a la Creación propiamente dicha. El
segundo nivel, Ór Jojmá, es la luz de Jojmá, de la Sabiduría, que es el Pensamiento creador: la
energía de la Creación, totalmente dadora, anterior a la forma, por así decir. Por último, la Luz de
Misericordia es la misma Luz (evidentemente, las tres son la misma Luz, contemplada a través de
diversos pensamientos-cortina) en el acto de dar, una vez que ha pasado por la restricción
(formulación) de Biná. Es, entonces, la Luz adaptada a los seres, la gracia divina expansiva que
lleva a cada ser a la medida máxima de lo que es: lo que se llama su Bien. Esta es la tremenda
canalización de este Nombre. En primer lugar, su valor numérico es 455, el mismo que la
expresión referida a Di-s (es un Nombre de Di-s) Tamír VeNe´ëlám, que podemos traducir como
“el Oculto”, recordándonos que la Luz manifestada, antes y después de la Creación (ambas
palabras, Tamír y Ne´ëlám, significan oculto y escondido), es una revelación de la Luz Infinita,
tras las sucesivas restricciones (tzimtzúm) del proceso emanativo.
La Luz de la Creación es la luz del primer día, tal como se dice en Bereshít/Génesis: “VAIÓMER
ELO-HÍM IEHÍ ÓR VAIEHÍ ÓR. Y dijo Di-s: ‘Sea la Luz y la Luz era’ ”. Iehí Ór: Luz de Jojmá
– VaIehí Ór: Luz de Jésed. Notamos que el valor numérico de toda esta expresión es 470, el mismo
que el de Nithaiá´h. El ángel portador del Nombre que estudiamos. Y a continuación “Y vio Di-s
la Luz que era buena”. Y todas las cosas se hallaban comprendidas en la unidad del Ióm Ejád,
porque la Luz es una.
El valor numérico de la palabra Ór, Luz, es 207, el mismo que Én Sóf, Infinito. Como Ór aparece
dos veces en el versículo anterior, vemos que esa manifestación de la Luz del primer día es la
misma que Or Én Sóf (207 + 207), la Luz Infinita. No hay discontinuidad, no hay separación. La
experiencia de guía interior tiene muchos niveles de manifestación. En última instancia, el
verdadero Maestro es IHV´H (como dice el versículo de Tehil´lím/Salmos 34: “He invocado a
IHV´H y él me respondió”).
Esa palabra Vaiehí del versículo de Bereshít/Génesis es el primer Tetragrama que aparece en la
Torá y es además la palabra nº 26 (el número de IHV´H). IHV´H es una experiencia directa y
personal, como dice el mismo salmo en el versículo 9: “Gustad, y ved que es bueno IHV´H;
dichoso el hombre que confía en Él.” Y el cable de conexión es la Verdad, Emét (el sello de Di-s),
como también este salmo 34:13-14 nos lo indica: “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea
muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño”. Decir la
verdad sin temor cuando se necesite. Esa es una condición necesaria para acceder al propio poder
espiritual. También saber escuchar la verdad sobre uno mismo. Pregunta: ¿Quién soy yo de
verdad? Busquemos respuesta en la luz de Nun-Tav-Hé













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